Luces, sombras y objetivo incumplido

Pito Camacho tiene otro año de contrato, no así Prieto ni Mario. / A. GÓMEZ
Pito Camacho tiene otro año de contrato, no así Prieto ni Mario. / A. GÓMEZ

El Mirandés obtuvo la mayor puntuación de Segunda B, pero no le sirvió de nada porque cayó dos veces en el 'play off' de ascenso

Ángel Garraza
ÁNGEL GARRAZA

Mientras se producen movimientos, al menos en lo que respecta a comunicaciones oficiales desde la cúpula de la entidad, en un club cuyo primer equipo se encuentra ya de vacaciones antes de lo que se preveía hasta el día 9 de junio, la temporada que acaba de concluir en el ámbito deportivo se muestra repleta de luces, sombras y un hecho incontestable: no se ha logrado el objetivo con el que inició el trabajo el equipo hace once meses, que no era otro que regresar a Segunda División.

«Acaba una temporada en la que no logramos el objetivo», recordaba estos días Paris Adot, uno de los mejores jugadores de la plantilla durante esta campaña.

El Mirandés finalizó líder del Grupo II de Segunda B –lote que no aportará ningún ascenso al estar ya eliminados los cuatro primeros clasificados– y consiguió el segundo campeonato de su historia en la división de bronce con la mayor puntuación (76) y el mayor número de triunfos (23) obtenidos de los 80 participantes en el ejercicio 2017/18. Cifras siempre a destacar.

También hubo momentos en los que se recuperó el 'espíritu de Anduva' y esa simbiosis de antaño entre el equipo y el conjunto de la afición: en Las Gaunas, ante el Logroñés, con un desplazamiento masivo y frente al Mallorca son los episodios más recordados, sin obviar que la sintonía en el vestuario ha sido mejor que la que protagonizaron efectivos de la anterior plantilla.

Eso y el carácter competitivo que ha mostrado el colectivo en la Liga regular, constituyen las luces de una campaña, recién concluida, en la que también han aparecido las sombras. La principal, el desenlace. El Mirandés cayó en el 'play off' dos veces, lo que vino a corroborar que se trataba de un grupo quizás demasiado justo para optar al retorno a la LFP pese a que había que mantener la ilusión hasta el final. En Mallorca perdió la eliminatoria en los primeros 25 minutos, una circunstancia complicada de asimilar cuando en juego estaba subir a Segunda en solo dos encuentros. Y frente al Extremadura, fue eliminado por la escuadra de Almendralejo al caer 0-2 en Anduva después de tenerlo todo a favor con el 0-1 favorable que se trajo del Francisco de la Hera. Con 0-1 en contra en el choque de vuelta se vino abajo y no tuvo capacidad de reacción ante la hinchada rojilla. Perdió el carácter competitivo que acompañaba su trayectoria.

El Mirandés es el único equipo que ha perdido una ventaja de 0-1 a su favor desde que existe la actual modalidad de 'play off', desde hace nueve años. Y lo ha hecho en dos ocasiones.

Al margen de que las decisiones arbitrales le han perjudicado en la fase de ascenso (es un hecho constatable) lo cierto es que se quedó sin marcar en Anduva en los dos compromisos. Solo hizo un gol, que fue legal, pero que no subió al marcador porque el colegiado y el asistente de Preferencia entendieron que era fuera de juego.

Tampoco eso, el juego, ha sido brillante, atractivo para el espectador, en casi ningún momento de la temporada. Más resultados que fútbol es lo que ha predominado en el campeonato de la regularidad. Al no alcanzar la meta deseada, buena parte de la afición cree que no lo puede dar por bueno.

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