El líder sufre cuando le quitan el balón

El líder sufre cuando le quitan el balón

El Mirandés lo pasa mal si no ejerce una presión alta y el rival mantiene la posesión; el desgaste, además, es mayor

ÁNGEL GARRAZA

Hay equipos que se sienten cómodos sin la pelota. Con la posesión por parte del rival, esperan su oportunidad agazapados para salir a la contra e intentar hacer daño a su adversario. Están concebidos para desarrollar un estilo de juego muy marcado, sin tener que llevar la iniciativa. Al Mirandés, sin embargo, no solo no le va esa forma de entender el fútbol sino que lo pasa realmente mal cuando eso es lo que sucede en el terreno de juego. El ejemplo de la primera mitad del partido jugado el pasado fin de semana ante la Real Sociedad B es solo el último exponente, pero el más claro de ese sufrimiento sobre el césped.

Bien es cierto que el rival no gozó de excesivas oportunidades ante Limones en ese periodo de tiempo, pero es que el Mirandés, el líder del Grupo II y que jugaba como local, tuvo todavía menos. Solo se contabilizó un acercamiento en el minuto 43 mediante un cabezazo de Melli. Un bagaje muy escaso para un equipo como el rojillo y, además, en Anduva.

La segunda parte ante los donostiarras sirvió para enderezar el rumbo en cuanto a intensidad y para desarrollar una presión mejor entendida, pero el desgaste que realizaron los futbolistas durante el primer periodo, corriendo detrás de los jóvenes efectivos del Sanse y del balón, sin prácticamente tocarlo, fue brutal. Y eso, durante el partido, siempre resta frescura a la hora de concretar después mejor las acciones, tanto las individuales como los pases, centros o disparos; a pesar de que el conjunto acabó físicamente bien, tal y como indicó el propio Alfaro tras concluir el encuentro.

Ante el bloque txuri urdin no ha sido el único adversario que lo ha pasado mal sin tener el cuero en su poder. Una semana antes, después de firmar un sobresaliente primer periodo en Las Gaunas e irse al descanso con 0-2, sufrió de lo lindo en el segundo frente a una UDLogroñés que dominó, en ese tiempo, por completó. De hecho, el Mirandés apenas atravesó un par de veces su campo tras el descanso y fue en los instantes finales. Era previsible cierta reacción de los de casa, pero no que se convirtiera en un dominio tan abrumador ante el primer clasificado del Grupo II.

Sin llegar a ser una posesión tan exagerada como la que dispuso el filial de la Real, sucedió algo similar ante el Bilbao Athletic; otro exponente de la cantera que se adueñó del choque en la primera mitad, aunque la reacción de los rojillos en la segunda y el paso que dieron atrás los ‘cachorros’ provocó que el Mirandés, al menos, salvara un punto.

Pablo Alfaro recordó en fechas muy recientes que «no somos un equipo de ganar 5-0 o 0-4». Casi todas las victorias han sido por la mínima –salvo en Mieres y contra el Lealtad–. Y si a eso se suma que todos los oponentes dan un plus ante los rojillos –un hecho constatable–, en ese compendio aparecen los ejemplos de un Burgos que en el primer periodo fue a por el partido en Anduva, al igual que el Barakaldo –ambos se pudieron por delante en el electrónico tras ser mejores en los compases iniciales– .

O del Sporting B, que controló el encuentro durante muchas fases y al que las actuaciones de Limones privaron de ganar en Miranda. O del Tudelano, que se hizo con el cuero tras perder 2-0 y logró empatar, aunque Cervero después anotó el tanto que dio los tres puntos.

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