La Federación quiere el «máximo consenso» antes de ratificar los grupos el día 23 de julio

El filial de la Real Sociedad fue rival del Mirandés en la última temporada. /Avelino Gómez
El filial de la Real Sociedad fue rival del Mirandés en la última temporada. / Avelino Gómez

Los órganos territoriales y los clubes de Segunda B deberán aunar antes sus propuestas para configurar la competición de la categoría de bronce

ÁNGEL GARRAZA

Una vez certificados este último fin de semana los ascensos a las categorías tanto de plata como de bronce, llega el turno, como cada verano, de establecer la configuración de los 80 equipos, ente ellos el Mirandés, que competirán en Segunda División B a partir del próximo mes de agosto. El calendario y las reuniones previas desembocarán en el día 23 de julio, que es cuando la Federación Española (RFEF) tiene programada la celebración de la asamblea anual en Las Rozas, donde se ratificará, de forma definitiva, la composición de los grupos ante la campaña 2018/19.

Suele ser el trámite definitivo porque con anterioridad la comisión de clubes, tras las reuniones entre los propios implicados de cada Comunidad Autónoma, eleva una propuesta a ser posible unitaria, aunque los intereses de cada entidad hacen que no siempre haya unanimidad.

Así que a partir de ahora, serán en primer lugar y en lo que concierne al Mirandés, los clubes de Castilla y León los que deberán consensuar un plan. Bajo la tutela de Marcelino Maté, presidente del órgano castellano y leonés (Ángel Fernández de Aránguiz es vocal, en representación del Mirandés) llevarán a cabo un encuentro en próximas fechas con el propósito de intentar presentar una propuesta conjunta.

Son ocho los clubes de la región que militarán el próximo ejercicio en la división de bronce; además del rojillo, este fin de semana lograron el ascenso dos de Salamanca (Unionistas y Salmantino). Una capital que hace tiempo que no vive fútbol profesional y que tiene, sin embargo, dos equipos en Segunda B; el Guijuelo, también de la provincia salmantina, el Burgos, la Ponferradina, la Cultural Leonesa, tras descender de la LFP, y el Valladolid B son los representantes que tendrá una Comunidad en la que se reflejará, una vez más, el debate de siempre: su disgregación.

Cabe recordar que esta campaña tanto Mirandés como Burgos pertenecieron al Grupo II y el resto, al I. Hubo separación. ¿Se ratificará de cara al curso 2018/19? De entrada, actualmente, el Grupo II del anterior curso tendría 21 participantes después de que el asturiano Langreo y el vizcaíno Durango confirmaran este domingo su ascenso. Sobra uno.

Diez del País Vasco –filiales de Athletic, Real y Eibar (Vitoria), Amorebieta, Leioa, Barakaldo, Real Unión, Gernika, Durango y Arenas–, los dos de Castilla y León, dos de Cantabria (Racing y Gimnástica de Torrelavega), dos de Navarra (Tudelano e Izarra), otros tantos de La Rioja (UDLogroñés y Calahorra) y los tres asturianos (Langreo, Oviedo B y Sporting B) son los 21.

Empiezan las cábalas para proceder a la definitiva configuración. Tal es así que el Grupo III (de donde han subido a Segunda los 'grandes' Mallorca y Elche) tiene solo 19. Lo que es evidente es que en un mismo lote, con independencia de la distribución que se acometa en próximos días, la mitad exactamente de los equipos integrantes pertenecen a Euskadi.

A continuación, una vez que los clubes han puesto sobre la mesa sus planteamientos, será el turno de la Comisión de clubes de Segunda B. Hasta hace varias semanas, el burgalés Marcelino Maté era su presidente, pero con la incorporación de Rubiales a la presidencia de la RFEF, se modificó la cabeza visible y ahora es José Ángel Peláez, el presidente de la Federación cántabra, el máximo responsable del órgano federativo estatal que aglutina a los participantes en la tercera categoría del fútbol español.

A debate todas las opciones

Peláez hizo ayer una declaración de intenciones en su recién estrenado cargo. «A partir de hoy, estoy ya trabajando para que la composición de los grupos de Segunda B sea lo más acertada y consensuada posible». Este dirigente afirmó que «prometo estudiar y poner a debate todas las opciones posibles para beneficiar a la competición que tanto nos emociona».

Mientras tanto, el Mirandés deberá presentar una propuesta para su segunda campaña consecutiva en la división. Ya la temporada pasada hubo disparidad de criterios porque mientras a nivel institucional y social se apostaba por la configuración que finalmente hubo, como consecuencia de la cercanía existente con otros rivales ubicados en localidades de comunidades autónomas vecinas, en el organigrama técnico se optaba, en cambio, por encuadrarse en el Grupo I (también lo conocían mejor al haber entrenado allí tanto Pablo Alfaro como Miguel Alonso) por razones de índole futbolístico.

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