Decepción

Israel Puerto no pudo contener las lágrimas/Avelino Gómez
Israel Puerto no pudo contener las lágrimas / Avelino Gómez

El Mirandés perdonó en la primera mitad y dijo adiós al sueño del ascenso

ÁNGEL GARRAZA

No pudo ser. Y este sí que es un batacazo histórico. Si la eliminación ante el Mallorca reactivó a todo el mirandesismo, lo de ayer fue un palo muy grande. Adiós al ascenso a Segunda División y a la temporada de la forma más cruel, cuando menos se esperaba. Por inesperado, porque aunque se vendiese durante la semana que no estaba hecho, que era verdad, lo cierto es que el 0-1 con el que llegaba al partido el Mirandés tras un buen choque en Almendralejo, era un marcador que invitaba, cuando menos, al optimismo.

Y más, con la óptima primera mitad que hizo el equipo ante el Extremadura. De lo mejorcito que se ha visto, en este periodo, por parte rojilla en toda la campaña. Sin embargo, los de Alfaro perdonaron en ese tiempo, sobre todo en el primer cuarto de hora, y lo pagaron con creces. Porque en la segunda parte desaparecieron por completo. No hubo reacción tras encajar el gol en la última jugada del primer periodo y el equipo está ya de vacaciones antes de lo que se preveía. El histórico varapalo frente al Guadalajara se repitió en una magnitud similar, aunque quedaba otra eliminatoria, siete años después.

Alfaro mantuvo la alineación de la ida, a excepción de Israel Puerto, que ocupó el lugar de Melli, mientras que el Extremadura buscó reforzó la medular al colocar al central Pardo más adelantado, por delante de la zaga y, después, al ghanés Lomo tey, pero el Mirandés comenzó mucho mejor. En el primer cuarto de hora llegó más y creó más ocasiones que en otros partidos completos que se han visto en Anduva esta temporada.

Los rojillos perdonaron hasta tres ocasiones claras para haber prácticamente sentenciado ante un conjunto extremeño muy nervioso en la línea defensiva y con muchos problemas para sacar el balón jugado gracias a la presión que ejercían los locales.

La eliminatoria estaba a favor, pero viva para los de Almendralejo. Los centrales del Mirandés ganaban la partida a los atacantes mientras Cervero bajaba los balones y entraba más en juego que en anteriores encuentros. Todo eso propiciaba la superioridad de los de Alfaro, pero no así en el marcador de Anduva.

Los de Sabas solo llegaron una vez en toda la primera mitad, fue en el minuto 44 y acertaron. Enric se sacó un tiro a la media vuelta desde 30 metros, lo que provocó el despeje de Limones a córner. El saque de esquina fue aprovechado por Zarfino en el segundo palo tras un barullo en el área y en la única ocasión que llegó la escuadra foránea se adelantó en el marcador.

Era la última jugada de la primera mitad. Y la eliminatoria estaba igualada aunque ese equilibrio sobre el césped no fue tal porque los locales fueron superiores en casi todo, menos en lo fundamental.

El gol en la última jugada del primer tiempo hizo mucho daño porque los extremeños arrancaron mejor la segunda mitad. El Mirandés acusaba el golpe. A continuación, llegó una de las acciones más protestadas; un centro de Kijera fue rematado de cabeza por Cervero. el balón no encontró el destino deseado, pero el ariete se llevó un buen golpe en la nariz. Había sido penalti porque el portero no tocó balón. Pero el árbitro ovetense no quiso saber nada.

Alfaro movió el banquillo y entraron Igor Martínez y Pito para dar una mordiente al ataque que se había perdido. Camacho decidió mal en una contra y su primer disparo se fue desviado. Pero el almeriense aportaba mucha movilidad. De nada sirvió porque el que marcó otra vez a balón parado fue el Extremadura.

Kike Márquez botó una nueva falta y, otra vez Zarfino, de volea, batió a Limones. Faltaban poco más de diez minutos y el Mirandés estaba eliminado.

Había que apelar, más que nunca, a la heroica porque hacían falta dos goles. Yanis marcó uno en el segundo palo de cabeza, pero fue anulado por fuera de juego. Si un equipo ha resultado perjudicado en esta fase de ascenso por las decisiones arbitrales ese ha sido el Mirandés: varios penaltis muy claros a su favor no señalados (en Mallorca y ayer) han impedido quizás avanzar a los rojillos en el 'play off'. El tiempo pasaba, Prieto se sumó a la delantera, pero las prisas impedían la precisión en las asistencias.

Ya ni se acercaba. Aun así, Enric Gallego tuvo el tercero en sus botas. Daba igual porque el partido acabó para tristeza rojilla y algarabía de los 350 extremeños que se citaron en Anduva.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos