Una cuestión «de tranquilidad con balón» más que de falta de ambición del equipo

Alfaro, en el encuentro contra el Burgos./ P. LADRERO
Alfaro, en el encuentro contra el Burgos. / P. LADRERO

Alfaro defiende que en la segunda se pecó de querer hacer las cosas muy rápido cuando el partido estaba «bastante controlado»

Óscar Casado
ÓSCAR CASADO

El partido empezó muy bien para los rojillos. Entraron enchufados en el encuentro, lograron marcar y parecía que lo más difícil en el derbi ya estaba hecho. Una premisa en la que hay que tener en cuenta que al Burgos le cuesta hacer gol, pero es que además, en el duelo del domingo las ocasiones a penas inquietaban la meta defendida por Limones.

Más allá de esta circunstancia, el encuentro contó con dos partes diferenciadas. En la primera el equipo dominó, incluso pudo irse con ventaja de dos goles, pero en la segunda, los de Alfaro perdieron el balón, y el juego empezó a desarrollarse lejos de la meta defendida por Saizar.

«Cuando tu eres el que vas ganando y te empatan parece que has perdido dos puntos», reconoció el técnico rojillo, Pablo Alfaro, en la rueda de prensa tras el encuentro. Pero ¿qué es lo que le ocurrió al equipo en esa segunda parte, para que un partido «bastante controlado» se terminaran perdiendo dos puntos?

Para dar respuesta a esta pregunta, el técnico rojillo apuntó a la falta de pausa para, en el caso del derbi, poder enganchar una contra o simplemente aprovechar los espacios para cerrar definitivamente el partido. «Nos ha faltado un poco de tranquilidad con balón», expuso Alfaro, que quiso quitar todas las dudas sobre la ambición que pudo demostrar el equipo.

Pero la situación, la de dominar el periodo iniciar y sufrir en el segundo, es algo que a lo largo de la temporada se ha dado en más ocasiones fuera de casa. Fue ante rivales de cierta entidad, como en Logroño y en Gernika, donde el contrario metió atrás a los rojillos tras dominar en el primera parte. Frente a los riojanos los tres puntos se pudieron salvar porque en el buen arranque se consiguieron dos goles, que al final fueron suficientes para lograr la victoria.

Sin embargo, contra los vizcaínos sucedió como contra el Burgos, ya que tras ponerse por delante y dominar en los primeros 45 minutos, en la segunda llegó el empate a uno. Resultado que se quedó en el marcador, del último choque de la primera vuelta. Eso sí, en aquel duelo antes del parón navideño, hubo más ocasiones, por parte de los dos bandos, respecto al derbi en El Plantío.

En cualquier caso, en esos dos partidos la lectura fue similar. Tras el choque ante el Burgos, Alfaro detalló que al equipo tenía que haber tenido una mayor tranquilidad, sobre todo porque «conforme pasaran los minutos iba a ver más opciones y más espacios».

«Nos ha faltado dar continuidad al juego, dar tres o cuatro pases seguidos para buscar esas situaciones de superioridad y no lo hemos hecho», zanjó Alfaro, para explicar un escenario, que solo cambió cuando los capitalinos marcaron. En ese momento, el técnico rojillo sacó a Cervero y sus jugadores se volvieron a estirar, para tratar de volver a ponerse por delante en el marcador, algo que finalmente no se logró.

En todo este análisis el preparador mirandesista también quiso destacar de manera positiva la postura que tomó el rival. «El Burgos nos ha presionado bien», valoró Alfaro, que a pesar de todo lo dicho también defendió que los suyos estuvieron «muy cerca de la victoria». Así fue la visión del choque de rivalidad para el responsable del banquillo de Anduva, que también destacó que fue «un muy buen derbi», con dos equipos que buscaron la victoria.

El goleador

El encargado de transmitir las sensaciones que había dentro del vestuario por parte de la plantilla fue Pito Camacho. El delantero rojillo ha ganado en protagonismo en esta fase de la competición, ganando la titularidad a Cervero en algunos encuentros. Con esta confianza ya ha conseguido seis tantos en Liga, el último en el derbi en Burgos en la primera y casi única ocasión que tuvo en todo el encuentro.

La visión del delantero almeriense fue similar a la que hizo el técnico rojillo: al equipo le faltó tranquilidad. «Tener un poquito más el balón y salir rápido», fue lo que destacó ariete, para reconocer que por momentos se echó de menos ese «poquito de tranquilidad».

Camacho explicó que la consigna tras el descanso era la de mover el cuero de una lado a otro para conseguir encontrar los espacios que podía dejar el Burgos, puesto que estaban obligados a arriesgar si querían sacar algo positivo. Todo en un partido «controladísimo», afirmó Camacho, que también quiso defender la faceta defensiva, que a su entender estaba siendo de diez.

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