Alfaro no quiere excesos de confianza

Alfaro gesticula con motivo de un lance del partido disputado en El Sardinero.
Alfaro gesticula con motivo de un lance del partido disputado en El Sardinero. / N. CUBERO

«Jugar ante la Peña es el peligro de esta semana; no hay que reactivar a nadie en Santander y Cartagena»

ÁNGEL GARRAZA

La Liga acapara, a partir de ahora, todo el protagonismo. Olvidada ya la Copa (al Cartagena, verdugo rojillo el pasado miércoles, le ha correspondido jugar fuera de casa, en Talavera, la tercera eliminatoria) toca centrar todos los esfuerzos en la competición que servirá para comprobar si el equipo logra los objetivos en la próxima primavera. Ya no habrá más distracciones. El Mirandés jugará mañana la cuarta jornada del campeonato, vuelve a Anduva y lo hará para medirse a la Peña Sport, primer rival del torneo copero, al que eliminó en San Francisco, y que llegará a Miranda como colista del Grupo II de Segunda B.

Precisamente, esta última circunstancia, recibir a un equipo que se encuentra ubicado en la parte baja de la tabla, entiende Pablo Alfaro que «es uno de los peligros que tiene esta semana y así se lo he comentado a los chicos». El técnico rojillo apunta, en este sentido, que «vienes de jugar en El Sardinero ante 8.000, 9.000 personas, en un estadio magnífico, de dar la cara y ganar; casi sin tiempo, te vas a Cartagena, un equipo también muy poderoso y otro escenario bueno. Ante estos equipos no necesitas reactivar a nadie», subraya.

Ahora, este domingo –insiste–, «¿cuál es el atractivo? Que estamos ante los nuestros. Volvemos a Anduva, donde solo hemos disputado uno de los cinco encuentros, así que nuestro jardinero está encantado. En casa, tenemos que intentar que se nos escape el menor número posible de puntos para ser fuertes y disfrutar y, además, tiene premio porque si conseguimos la victoria nos veremos un poco más arriba todavía en la clasificación».

El actual cuerpo técnico no disponía de un conocimiento exhaustivo de este lote del norte de la categoría de bronce, pero al bloque de Tafalla ya lo tiene estudiado del anterior compromiso disputado entre semana. «Sabemos qué tipo de equipo es, qué estilo tiene, que de momento no ha puntuado, pero los cuatro partidos que ha jugado, incluido el de Copa, los ha perdido por la mínima. Encaja pocos goles, tampoco hacen y eso es lo que nos esperamos para el domingo. Pero una cosa son los números y otra la práctica, así que tenemos que ser cautos y respetar a la Peña porque, con sus limitaciones, va a competir hasta el final», afirma el entrenador.

Agradar a la afición rojilla

El duelo jugado a finales del mes de agosto puede servir de referencia. Alfaro, en este sentido, no espera que los navarros cambien «mucho» y se conviertan en un adversario muy diferente del que se encontraron en la competición del KO, hace escasamente diez días. «Ellos tienen unas características, su campo tiene buenas dimensiones y Anduva es parecido. Aquí vamos a tener el respaldo de nuestra gente y eso sí será distinto porque queremos agradar a los nuestros», apunta el preparador de Zaragoza.

El choque que se jugó en San Francisco el día 30 de agosto es uno de los que ha servido para mostrar la mejor versión, hasta ahora, del conjunto rojillo. «Allí es cuando empezamos a crecer porque hicimos un partido muy completo durante muchos minutos», admite el inquilino del banquillo rojillo.

«Ojalá se parezca en el desarrollo a aquel encuentro; nos costó muchísimo y ese es el aprendizaje que debemos interiorizar, tenemos que imprimir un alto ritmo al juego, que el balón corra con velocidad para que seamos capaces de generar situaciones de peligro».

Respecto al equipo que pondrá en liza confiesa que, como es lógico, introducirá modificaciones en la alineación respecto a la que planteó en Cartagonova, en la última cita copera para el Mirandés esta temporada. «Cambios habrá, en principio por el hecho de jugar este pasado miércoles fuera de casa, con el consiguiente desgaste que supone el viaje de ida y vuelta».

Aunque la campaña acaba de comenzar y «hemos jugado pocos partidos», la normalidad regresa a la actualidad del equipo, que se puede centrar en la competición de la regularidad. «Ahora, vamos a poder ir día a día, vamos a tener más tiempo para recuperar, para entrenar mejor y, por lo tanto, para que el equipo se vaya pareciendo a lo que realmente queremos».

A día de hoy, a falta del entrenamiento de esta mañana –ayer, finalmente, la sesión se desarrolló a puerta cerrada en Anduva– salvo Kijera, todos los demás compañeros, los 19, están disponibles para recibir a la escuadra navarra.

«El domingo tienen que estar todos ya como aviones», añade Alfaro con la finalidad de que los tres puntos se queden en casa.

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