Las alarmas se activan en Anduva

Lasesarre también acogió el habitual círculo que forman todos los jugadores al final de los partidos./F. Gómez
Lasesarre también acogió el habitual círculo que forman todos los jugadores al final de los partidos. / F. Gómez

El Mirandés estaría solo dos puntos por encima del descenso tras los ocho partidos de una segunda vuelta en la que es peor que todos los demás aspirantes al ‘play off’

ÁNGEL GARRAZA

El disgusto que generan las cinco derrotas cosechadas en los últimos ocho partidos del Mirandés, firme candidato al ascenso a Segunda, se ha ido transformando en una seria preocupación. Principalmente, porque los seguidores mirandesistas comprueban que su equipo va perdiendo ante todos los conjuntos importantes de la categoría. Y lo que es todavía peor, casi siempre dejando una mala imagen. Los rojillos no solo han agotado su margen de error sino que van dilapidando el crédito al que se habían hecho acreedores en los primeros meses de competición. Por los resultados, que no por su juego, que siempre ha dejado muchas lagunas.

Las señales que emite el bloque de Alfaro han disparado las alarmas. Tanto que en los ocho partidos de la segunda vuelta, que es el tramo definitivo, cuando se decide todo y, a la vez, el paso previo a la disputa (eso se prevé) de la fase de ascenso es uno de los peores del Grupo II de Segunda B. En esta fase, ocuparía la plaza decimotercera de la clasificación con solo dos puntos por delante de las escuadras que, a día de hoy, bajarían a Tercera División.

Eso es, al menos, imposible que suceda porque el Mirandés ha certificado la permanencia, pero la alerta está activada porque no hay que pasar por alto que se trata de uno de los equipos importantes de la categoría que aspira a regresar a la división de plata. Lo podrá lograr o no, pero la señales que emite no son, ni mucho menos, como para infundir optimismo en las gradas de Anduva.

Solo los equipos que luchan por no bajar lo han hecho peor estos dos meses en los que los de Alfaro han perdido frente a todos los rivales situados en la mitad alta de la tabla. No es, precisamente, el mejor cartel para encarar la recta final del curso. 9 puntos de 24 es un bagaje impropio de un favorito.

El Racing protagoniza una campaña tanto o más irregular y ha obtenido 11 en el mismo periodo de tiempo. Incluso, el Burgos, que ha ido claramente de más a menos, ha sacado otros 11. El Sporting B y la UDLogroñés han conseguido 15 cada uno a pesar de que también fallan (son, en cualquier caso, seis puntos más) y la Real B, que se mostró muy superior al Mirandés en la ida, se ha colocado a solo cuatro de los jabatos con una cita pendiente en Zubieta.

Muy preocupante. Después de 27 partidos, no existe un sello reconocible como bloque. La tremenda irregularidad dentro de un mismo partido ya sea ante un oponente de la parte baja o uno que se ubique en la zona alta de la tabla y el escaso empaque que da en determinados encuentros, comportándose como un equipo menor.

La seguridad defensiva de todo el bloque, tanto a nivel individual como colectivo, no es tal. La que exhibió en los primeros partidos fue un espejismo, solo ‘maquillada’ por las intervenciones de Limones en ese inicio de competición. Es el segundo más goleado en estos ocho partidos. Tampoco es la mejor carta de presentación para intentar el ascenso.

El centro del campo no se caracteriza por la creación de juego. No controla los encuentros y desaparece en muchas fases de los partidos superado por la medular del rival, cuyos integrantes llegan con facilidad a los dominios de Limones. Modestos como el Arenas, el Leioa o el Izarra, en la segunda parte de aquel envite, así lo han comprobado.

Además de que hay jugadores importantes que no estén atravesando por su mejor momento, en cuanto al ataque, que son los números que lucen más, va a impulsos. Llega al área rival a base de arreones o por acumulación de efectivos en la delantera (cuando va perdiendo, principalmente) para aprovechar el oportunismo de Cervero y los tantos de Yanis y Pito Camacho.

Es imprevisible la respuesta que va a dar ante cada choque, aunque los dos últimos en casa los ha ganado frente a adversarios modestos.

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