«Acepto un gran reto; vengo con la ilusión de volver a enganchar a los aficionados»

El nuevo técnico, Borja Jiménez, el presidente, Alfredo de Miguel, y el director deportivo, Chema Aragón./ E. C.
El nuevo técnico, Borja Jiménez, el presidente, Alfredo de Miguel, y el director deportivo, Chema Aragón. / E. C.

Borja Jiménez se plantea crear un Mirandés «muy ordenado tácticamente, aguerrido, trabajador y cuyos jugadores lo den todo del minuto 1 al 93»

Daniel Ortiz
DANIEL ORTIZ

Transformar las lágrimas impotencia en un llanto desenfrenado de alegría. Convertir las maldiciones que aún resuenan en los graderíos de Anduva desde hace cuatro semanas en esos gritos de apoyo incondicional que empujen de nuevo a Miranda al fútbol profesional. Ese es el reto que se ha marcado Borja Jiménez (Ávila, 21 de enero de 1985) y como nuevo jefe de filas del Mirandés lo asume «con responsabilidad».

El técnico abulense prometió ayer en su puesta de largo como rojillo ilusión (empleó ese término hasta en una decena de ocasiones) y trabajo casi enfermizo para minimizar la influencia de la fortuna en la consecución del ansiado retorno a Segunda. Esas son las claves que, a su juicio, le convirtieron la pasada temporada en el entrenador revelación del Grupo I en la categoría de bronce, a los mandos de un Rápido de Bouzas al que le faltó una jornada para disputar el ascenso en el año de su debut en Segunda División B.

Esa obsesión por el control sobre todos los detalles del juego le llevan a examinar (casi a espiar) hasta al colegiado para saber hasta qué punto puede forzar la maquinaria en busca de los tres puntos.

«Intentamos tener controladas todas las variantes que puedan surgir durante el partido y durante la semana», explicaba Jiménez en su presentación oficial, detallando que «llegamos a un análisis muy exahustivo del rival, de lo que hacemos nosotros durante la semana e intentamos tener conocimientos sobre el árbitro, porque es una parte muy importante del juego y nos gusta saber cómo actúa en cada situación». «Se trata de dedicarle horas y horas para que las cosas puedan salir», resumió el abulense, como restándole trascendencia a su obsesión por el detalle.

Así, aun con la plantilla a medio hacer –hasta la fecha cuenta con doce efectivos–, el nuevo técnico del Mirandés lanzaba un aviso a navegantes, porque la exigencia que tiene con su método y consigo mismo, la quiere ver reflejada en cada uno de sus soldados sobre el césped. Y resumió en cuatro puntos la hoja de servicios mínimos que les pide en cada compromiso: «Me gusta que mis equipos sean tácticamente muy ordenados, aguerridos, trabajadores y que los jugadores lo den todo desde el minuto 1 hasta el 93».

Esas son las características que han situado a Borja Jiménez como el elegido para relevar a Pablo Alfaro en el banquillo mirandés y trazar una suerte de universos paralelos entre las trayectorias del técnico y la entidad. «Dar el salto a un club con la historia y con todo lo que supone el Mirandés es importante, casi trascendental en mi carrera», subrayaba el preparador, que se ha fijado como objetivo «volver a enganchar a toda la gente, después de lo que ocurrió el día del Extremadura».

Aún escuecen las heridas de aquella tarde de hace apenas cuatro semanas. La ilusión por alcanzar la ronda final del playoff se desvaneció con los dos navajazos del rival, hoy equipo de la categoría de plata. Es por eso que tanto la directiva como el entrenador apelaron a la prudencia: «Acepto un gran reto y me responsabilizo de ello», apuntó Jiménez, sin ocultar que tiene ganas de «empezar a trabajar desde ya para que los resultados sean los mejores y consigamos los objetivos marcados», que no son otros que el regreso a Segunda.

Para Jiménez, su nuevo destino es «un club que enamora, que tiene una afición modélica y ejemplar que gana partidos muchos días», del que se ha sentido partícipe como aficionado «todos estos últimos años, con sus gestos en la Copa del Rey y en el playoff». Por ello, sus primeras palabras ayer en Anduva fueron para agradecer al Consejo de Administración su confianza, ya que «es difícil entrar en un club tan importante con el perfil de entrenador joven».

Vuelta al trabajo

Concluida ya la 'etapa Alfaro', el Mirandés cuenta las fechas para su regreso al trabajo sobre el césped de Anduva. Tal y como indicó el nuevo director de orquesta rojillo, la vuelta a los entrenamientos se producirá dentro de dos semanas, si bien la carga de trabajo queda supeditada a un calendario aún por definir.

«Estamos pendientes de que nos confirmen la fecha de inicio del campeonato, porque hay dudas sobre si será el 19 o el 26 de agosto; la próxima semana comenzarán las pruebas y reconocimientos médicos a los jugadores, con la intención de empezar a entrenar con todos el día 16.

Por su parte, el nuevo director deportivo rojillo, Chema Aragón, compartió la «confianza ciega» que tiene en Borja Jiménez, aun reconociendo que «el Mirandés es más equipo de lo que ha entrenado hasta ahora».

«Borja está más que capacitado y sabemos que por falta de horas y de trabajo no va a ser», señaló Aragón, subrayando que el talento de Jiménez se aprecia en «esa manera de comportarse de su equipo, de distinguir rápidamente a qué juega y en esa forma de tenerlo todo bajo control».

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